La cantante cubana Yeny Valdés compartió con sus seguidores la dura batalla de salud que enfrentó y agradeció a quienes la apoyaron durante su recuperación.
En un mensaje publicado en sus redes sociales, Yeny relató que todo comenzó el 2 de noviembre, cuando llevaba dos días con fiebre alta y temblores que le impedían mantenerse de pie.


“Ahora que ya pasó el peligro puedo contar lo que me sucedió. Justo en noviembre, el mes que nací, estuve en una situación muy seria de salud en la que mi vida pendía de un hilo”, confesó.
La artista explicó que inicialmente pensó que podía tratarse de COVID-19, pero su esposo decidió llevarla a urgencias: “ Pues ya la fiebre venía acompañada de temblores y no podía sostenerme en pie. Si esperamos un día más, no la cuento”, dijo.


Allí los médicos diagnosticaron un absceso de 17 centímetros en el hígado, con infección que comenzaba a afectar su sangre. Durante 20 días, estuvo entre cuidados intensivos y hospitalización regular.
“Canalizaron la vena aorta para pasar el antibiótico… Casi tuve que volver a aprender a caminar… Sacaron líquido de mi pulmón derecho… en fin. Muy fuerte todo”, narró Valdés.


A pesar de la gravedad de la situación, Yeny enfatizó su recuperación y gratitud: “Pero ya pasó”, y dedicó palabras de agradecimiento a quienes la acompañaron: “Gracias a la familia de mi esposo, gracias a mi familia en Cuba, a mi madre y sus oraciones, gracias IFA, gracias Oshun, gracias Elegua, gracias Egun, gracias a los enfermeros, personal de limpieza, doctores… en fin, al hospital de San Mateo”.
Sin embargo, el reconocimiento más especial lo reservó para su esposo: “Pero sobre todo… GRACIAS A MI ESPOSO, POR CUMPLIR NUESTRO JURAMENTO (en las buenas y las malas). POR CUIDARME CON TANTO AMOR Y NO SOLTAR MI MANO NI UN SOLO SEGUNDO. Te amo Erick Barbería”.


La cantante también aprovechó para dar un consejo a sus seguidores: “La mejor medicina es la preventiva”. Y finalizó su mensaje diciendo: “¡YA ESTOY EN LA PELEA!”.
De inmediato, sus seguidores le enviaron mensajes de apoyo y ánimo: “¡Bendiciones, guerrera! Me alegra que sigas de este lado. A cuidarse mucho y a seguir caminando y repartiendo sabiduría, alegría y talento. ¡Te abrazo!”… “Qué bueno que ya estás bien y todo pasó. ¡Muchas bendiciones!” … “¡Waoooo! Muy fuerte lo que pasaste y en un hilito la vida, pero todavía tienes que batallar. Ya no hay peligro y entonces a la lucha cotidiana y con mente aún más positiva. ¡Saludos!”.

