La cubana Ana Maris pide desesperadamente la liberación de su esposo, Yoendris Leyva Lambert, quien fue detenido el pasado 2 de diciembre por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) después de presentarse a su cita rutinaria en Georgia, una obligación que ha cumplido durante años como parte del proceso migratorio que mantiene abierto desde su llegada a Estados Unidos.
A través de las redes sociales, Ana Maris ha expresado el profundo dolor y la angustia que vive su familia desde la detención de su esposo, explicando que su hija, quien padece una condición médica severa, necesita cuidados permanentes y que, sin él, ella y sus hijos corren el riesgo de quedarse en la calle, pues Yoendris es el único sostén económico del hogar, ya que ella debe dedicarse por completo al cuidado de la niña, quien enfrenta parálisis cerebral y requiere atención constante.


“Jehová, tú tienes el control. Te suplico que toques el corazón de todas esas personas que tienen que ver con la detención de mi esposo, Yoendris Leyva Lambert. Yo le pido a ICE que lo ponga en libertad para que así continúe cuidando de nuestra familia”, suplicó.
En otro de sus mensajes, Ana Maris calificó la situación como “una injusticia muy grande” y describió a su esposo, como un hombre trabajador y honrado que, desde su llegada a Estados Unidos, se ha dedicado únicamente a trabajar y pagar abogados para intentar obtener un estatus legal, sin haber recibido nunca la oportunidad de regularizarse.


Yoendris Leyva llegó a Estados Unidos en 2017 a bordo de una embarcación, pocos meses después de que se eliminara la política de “pies secos, pies mojados”. Al no contar con ese amparo legal, fue procesado por las autoridades migratorias y recibió una orden final de deportación (I-220B), un estatus que lo ha obligado desde entonces a presentarse periódicamente ante ICE.
Ana Maris explicó que, en un esfuerzo por regularizar la situación migratoria de su esposo, la familia inició todos los procesos legales posibles, incluyendo una petición familiar I-130, la solicitud de perdones migratorios y otros trámites en curso ante USCIS. Sin embargo, a pesar de haber cumplido con cada requisito y de invertir tiempo, recursos y esperanza en estos procesos, ninguno ha avanzado lo suficiente como para brindarles una verdadera protección.


Días antes de su detención, Yoendris y su esposa habían enviado un video al periodista Mario J. Pentón para solicitar ayuda y pedir que no lo deporten, mientras explicaban la difícil situación que enfrenta su familia.
En la grabación, expusieron la gravedad de la condición médica de su hija y el rol indispensable que Yoendris desempeña en el hogar, con la esperanza de que su caso llegara a autoridades o congresistas que pudieran interceder a su favor.

