Ella “Hace vino” en el taxi de Osmani García

El taxi / Osmani García
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La canción “El Taxi” de Osmani García (feat. Sensato, Pitbull y Dayami la Musa) destapó una polémica por la frase “ella hace vino”, expresión con un mensaje de fondo que muchos cubanos desconocían, incluso los más “taxiadictos”.

En la composición puede escucharse: “queremos darle la bienvenida a todas las mujeres que hacen vino por todo el mundo”, “no me importa si hacen vino por ahí” y “le saca todo el vino a la uva“, las tres con una carga sexual implícita.

El blog español “Sangre, sudor y marketing”, intenta explicarse la construcción textual. Dice que allá no utilizan ese verbo en situaciones más intimas. Su autora refiere: en España cuando alguien “te llama” tú “te vienes”, es decir, que si “él la llamó”, “ella se vino.”

Al parecer por aquí anda el origen de la estrofa, que alude a un orgasmo femenino. Más que vulgaridad, como algunos se empecinan en nombrarle, se trata de un ejemplo más de doble sentido, tan común en el cancionero cubano de hoy, ayer y siempre.

Uno de los opinantes en Internet dice que García saluda a las prostitutas de todo el mundo. “El tipo sabe”, agrega. Mientras otro, desde Europa comenta: “Bailamos El Taxi con mucho entusiasmo en las clases de Zumba aquí en Alemania, pero ahora que he visto el video y leído el texto, ya no me gusta tanto.”

Wilson Molina apoya la idea de que se trata de una prostituta, “porque para crear vino hay que pisotear las uvas y al menos en mi país a tener sexo le decimos “pisar” y eso de sacarle todo el dinero también da a entenderlo.”

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Otro lector, cuyo nombre no se consigna, cataloga la canción de “asquerosa”, pues “cuando se refiere a: “y no le tengas duda, ella le saca todo el jugo a la uva”, quiere decir que la uva es el sexo del hombre, en conclusión esta asquerosidad hace referencia a la masturbación.”

Lo cierto es que Osmani nos tiene acostumbrados a un componente sexual en sus canciones. Ahí están el “Chupi Chupi”, censurado en un festival de videoclips en Cuba, “Mi amiguito el Pipi”, “Culéala” y otros títulos que juegan con el lenguaje, lo saturan de erotismo y utilizan a la mujer como objeto sexual.

En conclusión, “Ella se vino” o “Ella hace vino” suenan muy parecido al oído. De ahí que Osmani, Pitbull y compañía logren engañar a los taxiadictos como hizo en su tiempo Faustino Oramas, el Guayabero, cuya picaresca y juegos de palabras hicieron considerarlo el “Rey del doble sentido”.

Lo que pasa es que el Guayabero era muchísimo más sutil.

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